El Colegio

Historia

BREVE HISTORIA DEL COLEGIO FRACISCANO DEL VIRREY SOLÍS DE BUCARAMANGA

Fray Pierre Guillén Ramírez, OFM

[Con base en el libro Provincia Franciscana de San Fe de Bogotá – 1953. Dispuesto por Fray Enrique González Franco, secretario de la Provincia y por mandato del M. R. P. Fray José Antonio Velandia, ministro provincial].

 

El Colegio Franciscano del Virrey Solís de Bucaramanga fue oficialmente fundado el 3 de febrero de 1941 con una misa solemne celebrada por el R. P. Fray Bernardo Rangel en la capilla del convento de San Francisco, que había sido fundado en 1937.  Luego se organizó un acto cívico presidido por el representante del señor Gobernador de aquel entonces, y con la participación del señor Alcalde de la ciudad, las autoridades del Ejército Nacional, las Bandas del Cuartel y del Departamento de Santander, la Reina de los estudiantes, el R. P. diocesano José de Jesús Trillos, insigne bienhechor de la comunidad franciscana y de todo el pueblo que se volcó sobre el convento para testimoniar con enorme gozo el inicio del colegio. 

En esta solemne ceremonia tomó la palabra, en nombre del pueblo, el ilustre doctor Alonso Pinzón. Izó el Pabellón Nacional, bendecido por el sacerdote diocesano Jesús Trillos, la Reina de los estudiantes, S. M. Susanita I, en representación de la mujer santandereana.

Un año atrás, el 10 de octubre de 1940, el M. R. P., Fray Jesús María Velásquez Escobar, ministro provincial de los franciscanos, había ordenado desde Bogotá la apertura de “una escuelita donde pudieran ampararse no más de 150 niñitos de la clase obrera del barrio San Francisco de Bucaramanga”.  Este mandato del gobierno provincial fue recibido por el hermano Emilio Bautista, primer prefecto del colegio.  La orden inicial era fundar una escuela para niños pobres, pero con la intención que poco a poco se fuera convirtiendo en un colegio que ofreciese a la sociedad bumanguesa una excelente educación académica y católica.

La escuelita comenzó sus tareas en una pobreza, de la cual jamás se hubiera avergonzado el seráfico padre San Francisco de Asís. No existía un pupitre, una mesa para los profesores, un tablero, o cualquier otro elemento didáctico para la enseñanza, que revelase la existencia de un colegio. Sólo se contaba con los niños que tenían por banco el duro suelo sin pavimentar todavía y tres frailes franciscanos que impartían las clases.

En ese año de 1941 terminaron su año escolar 290 estudiantes bajo la dirección de unos pocos frailes y un docente seglar: el padre rector, fray Luis Cendales; el prefecto de disciplina, el hermano Emilio Bautista; los profesores, los hermanos laicos Gabriel de la Dolorosa Ríos, Abel León y un seglar cuyo nombre callaron las crónicas fundacionales del colegio.

En el año 1942, segundo de sus tareas académicas, el colegio llegó a tener 653 estudiantes, e inició su primer año de bachillerato con 45 niños. La sociedad bumanguesa confió desde el principio en los frailes para la educación de sus hijos, no solo porque ofrecían una excelente calidad académica, sino porque formaban personas íntegras, en la moral y la fe cristianas. Cuentan las crónicas que “fue tal el progreso del colegio en este año que desde otros departamentos aún del vecino país de Venezuela vinieron niños a estudiar al colegio”.

1943 fue el año de apogeo del colegio, pues su matrícula subió a 900 estudiantes, distribuidos en 14 salones y con un número total de 20 profesores, entre frailes y seglares.

En vista del aumento de los profesores, en su mayoría seglares, el rector del colegio, que para ese año era el R. P. Fray José Arango, implementó una módica pensión que vale la pena recordarla por resultar ahora, e incluso en aquel entonces, muy insignificante: “Era un peso para los menos pobres y cincuenta centavos para los más pobres”. En esa época el colegio daba a los estudiantes, además de las clases y la formación cristiana, un plato de sopa y un trozo de pan todos los días, a la hora del almuerzo, y con el resto del dinero se paga el sueldo a los profesores. El colegio también era socorrido económicamente con las donaciones de varias familias piadosas.

Este es origen del colegio franciscano del Virrey Solís de Bucaramanga, una institución educativa, con un glorioso pasado y enorme tradición en la ciudad, que ha formado personas de excelente calidad durante 75 años y que en la actualidad se erige como una de las mejores del departamento.

 

¿Y POR QUÉ SE LLAMA COLEGIO DEL VIRREY SOLÍS?

El colegio recibió el nombre del Virrey Solís, que fue el célebre don José Manuel Solís Folch de Cardona (1716–1770), tercer virrey de la Nueva Granada, y que inmediatamente terminó su mandato se hizo fraile franciscano, en el convento Máximo de la Purificación de María en Bogotá. Ese mismo nombre lo lleva otro colegio franciscano en la ciudad de Bogotá.

En su devenir histórico el Colegio ha recibido la colaboración de la administración de los siguientes Rectores:


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